Saturday, June 19, 2004

Eventful times on the Night's Plutonian Shore

Una vez más, la vida sacude mi mundo, y una vez más sonrío. Las bendiciones fluyen, y las extrañas anécdotas se suceden, como una mujer cuerda en un mundo de histéricas.

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Anoche era el cumple de Jay (Ju an i), una de las personas más honorables y decentes que tuve la suerte de conocer, así que, decidí no ortivarme e ir al Roxy (Bar (el porqué de la aclaración se hará evidente en seguida)) para pasar un rato con el maestro y sus convidados. Caso que terminé saliendo de TP a las 12.30 pasadas tras un día entero de Evals que me quemó, donde simpáticamente descubrí que uno de mis trainees es amigo de Nick y laburó con Farsa Producciones. Copadísimo... más que una Eval fue un placer eso. Impagable la cara del pibe cuando me dice que vio Shout y le digo que yo soy el psycho que grita. Esa cara de iluminación de "¡claro! ¡de ahí te tenía!" Le conté de Alma 2 y me dijo que vería al maestro Pablo P. este finde. En fin, una masa. Paso por Puerto Pirata para saludar a los chicos de MCI, y confundirlos aún más sobre si hoy voy o no a su fiestita (sí iré, pero muy tarde). Increíble que según Noah, tengo cara de viejo tomador de whisky. (Lo más loco que escuché en años, siendo cuasi-abstemio).
Luego, siguiendo las instrucciones de Jay (que por algún motivo dijo la calle Gorriti como un mantra, pero... Matt no entiende, no sabe de estas cosas, y no le hizo caso...) me tomo un 152 hasta pasando Plaza Italia, y me bajo para tomar un taxi que, teóricamente, me dejaría en el Roxy (Bar, no olvidemos Bar, porque yo anoche lo hice) por dos mangos. Dos mangos era un gasto aceptable, así que me subo a un taxi y le pido que me lleve "al Roxy". "En los Arcos?" "Sí, sí (whatever)". Llego, cola mal. Bueno, pero yo vengo al cumple, me digo a mí mismo, podré pasar tranqui. Los bouncers me dicen "aun no abrió, hacé cola". Acepto, y hago cola. Hm.... ¿aun no abrió? ¿A las 1.30 AM? ¿Estaré en el lugar correcto? Hago cola entre dos grupos de chetitas, unas que no tendrían más de catorce, equipadas con celulares y bajando un cigarrillo tras otro como si lo necesitaran para respirar, y otras, más mayorcitas, con una mirada de "yo me llevé puesto el mundo, y me la banco". Yo, con mis anteojos y mi mochila que según el Dr. Gosis no tiene onda (y está destruidísima, pero la quiero mucho: Este momento fue auspiciado por Karpathos, las únicas mochilas donde la tira que te colgás de los hombros no se rompe *nunca*, y lo dice Matt que usó muuuuchas mochilas en su vida.) entre esta multitud adolescente. Cada tanto un auto pseudo-pistero con flacos que trataban de show-offear, o una moto con el caño de escape modificado para hacer el máximo ruido posible. Llegan las 2, y hablo con un par de personas del personal del Roxy, y con sincera vocación de ayudar, me explicaron que sí, como yo sospechaba, existía otro Roxy, el Roxy BAR (damn it, y Jay lo había dicho!) pero no era una disco, eh!, no era una disco. Era un lugar para tomar algo. Agradecí a los buenos samaritanos y pensé con mi mentalidad OrtiVirádica de siempre, que por lejos prefiero un bar a una disco, y que, si Jay eligió entre los dos Roxys, eligió el mejor.
Después de casi 6 pesos de taxi, llegué al Roxy Bar en "Palermo Hollywood" (Ay ay ay... entre esto y "Las Cañitas"... bueh, pero prosigamos...).
Fue genial ver a Jay, taba muy contento el pibe, y descontrolado como el punky de bien que es.
En lo de Jay estaba el inimitable Ernesto G., un capo de la primera camada de MSN, a quien yo apodé "The Smooth Guy", porque resolvía las llamadas con la delicadeza de un Lord inglés. También estaba mi queridísimo Dr. Gosis, con quien hablamos de la vida, y de las novedades de cada uno con respecto a la cuestión más interesante e importante de la vida, las mujeres. Yo le conté mis novedades (que uds., amigos lectores, sabrán en su justo tiempo) y él de las suyas. Como el amigo Andy laburaba hoy, se las tuvo que tomar temprano, tras lo cual, pasé un rato con el gran Juliten, y el capo Feibien (sí, como ven, yo aprecio a la gente con la que paso mi tiempo, y paso mi tiempo con la gente que aprecio. Hacer otra cosa sería perder el tiempo, y el tiempo es el más irrenovable de los recursos) junto a su novia, la Paragua, que, por lo que descubrí anoche, desprecia mi costumbre de tratar a las eminencias de usted. Loco, si Haddock y Tintín se hablaban de usted y eran amigos, yo también puedo. Noté el punto hasta el que se me pegó decir "Man" a la gente. Lo peor es que empezó como una joda con Nick. ¡Maaaaaaaaaaaaaaaaaaaannnn!
El Kylo brilló por su ausencia, y Angie, que estaba radiante anoche, se las tomó muy poco después de que yo llegara. Cuando empezaron a hablar de irse al otro Roxy, la ironía se hizo muy densa para mí, y decidí marcharme. Juliten propuso un taxi, y Feibien, la Paragua, Julio y yo nos fuimos hacia Cabildo y Congreso, prosiguiendo hasta el Mc Donald's de Libertador y Manuela Pedraza, donde comí por primera vez en 24hs. Es loco que hace días que no tengo hambre. Cuando como es porque soy consciente de que necesito comida. Al salir del Mac, presenciamos un tremendo accidente.
Frente al McD había un enorme bache... bache es poco para este tremendo hueco... posiblemente 2m x 1.5 x 15cm de profundidad, si no me falla. Caso que el pozo este estaba rodeado de unos fierros valliformes que pretendían alertar al conductor consciente de no llevárselo puesto. Pero, un maniático en un 128 decidió ver qué pasaba si tenemos un cuerpo desplazándose con una velocidad constante de 100 km/h y ponemos en el camino de su vector semejante obstáculo. El resultado: vidrio molido por doquier, pedazos de paragolpes, fierros repartidos por media avenida, y un conductor que se da a la fuga sin importarle nada. Yo me asusté mal y me mandé para atrás, agarrando a Julio, que ni se inmutó ante el polvo, vidrio, y fierros que volaron hacia nosotros (y, sin tocarnos, como el previó instintivamente). Al toque, el civismo Juliténico se hizo patente, y sacó uno de los fierros de la calle para evitar que los coches que venían se lo llevaran puesto. Pero, ambos nos veíamos venir lo que iba a pasar. La señalización era historia. Teníamos que levantarla de nuevo o... Crash Boom Bang, lo llamaría Roxette. Yo lo llamaría, un hermoso Ford Ka con eje delantero partido, y tres minas con una noche de mierda. Juliten, un caballero como los de antes, y yo, a modo de Dr. Watson o Sancho Panza, fuimos a ayudar a las chicas estas, y principalmente a levantar los fierros para señalizar de nuevo el pozo mortal. Poco tiempo después, cayó la yuta, de un modo inesperado. Un BMW rojo, dos canas de civil. Flacos. Fluidos en el lenguaje argentino. Probablemente habían terminado la secundaria. Queriendo ayudar. Tras interrogar informalmente a los presentes (yo estaba maldiciendo mentalmente a Julio y su "yo vi todo" imaginándome lo que podía ser pasar hasta el mediodía o más en alguna comisaría declarando ante algún iletrado frente a una vieja máquina de escribir.) pidieron soporte, y al toque cayeron dos patrulleros de la federal y una ambulancia, aunque las minas lo único que tenían roto era la alegría. Tras un rato de esto, nos vinimos a casa, para que Julio conociera (y le copó, a pesar del despelote mal) le presté mi copia de Plaga Zombie, ya que Julio es un incipiente fanático del gore y esas cosas (ya lo imagino viendo Holocausto Caníbal).

Luego, una bonita sesión de chat, algo de sueño, y una hermosa y larga conversación telefónica que me prueba que no en todos lados se cuecen habas, y que incluso, parece que en algunos lados las comen crudas, y son más felices así.

Suena: Duran Duran - Perfect Day
Escala emocional: 12